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Terraplanistas

Febrero 03, 2021

Pensé, a mediados del 2020, que con todo esto de la pandemia por fin se acabarían los grupos anti-vacunas en redes sociales, subcultura que me perturba de un modo que no puedo explicar con palabras. Quizás, lo que más me perturba es que estoy de acuerdo con no introducir materiales foráneos o potencialmente nocivos en mi organismo. Los entiendo en ese aspecto, pero no entiendo cómo gente educada e inteligente cree que el personal sanitario desean lastimarlos de algún modo. El uso de dichas sustancias, como metales y formalina, tienen su función claramente establecida y defiendo la inmunización sin dudas.

Sin embargo, con los anuncios de las vacunas para el SARS-CoV-2 / COVID-19, se han disparado las narrativas conspiratorias en contra de éstas basado en especulaciones y narrativas que parecen salidas de alguna trama de ciencia ficción.

Para hablar de ese tema, que es muy sensible para muchos, creo que tengo que hablar de otro primero para darme a entender, respirar profundo y tragar bien antes de volver con los anti-vacunas. Al principio les parecerá que estoy perdiendo la cordura, pero les pido me toleren unos minutos de sus vidas. Hablemos de los Terraplanistas.

El principio es el siguiente: La Tierra no es una esfera, sino un disco, cuyo centro es el Ártico y su perímetro la Antártica, de modo que el "hemisferio" norte es realmente lo que está más cerca del centro del disco y el sur lo que está más hacia la periferia. El disco está cubierto por un domo invisible y más o menos a ese nivel se encuentran suspendidos el Sol, la Luna, las estrellas y cuerpos celestes. Debido a que no es una esfera, todas las imágenes de diferentes agencias espaciales son montajes, incluyendo los alunizajes, como parte de una confabulación para ocultar al público de la realidad.

Algunos de los problemas con este razonamiento parten de una desconfianza ante las autoridades, que ciertamente nos han mentido anteriormente y nos mienten sobre algunos temas ahora mismo, y que quienes trabajamos en ciencia confiamos plenamente en el trabajo de otros sin comprobar nosotros mismos la veracidad de todos datos que nos proporcionan. Los Terraplanistas consideran que su modelo de nuestro mundo es correcto y que los "proponentes" de la Tierra esférica estamos equivocados. No obstante, aunque dudan de toda la evidencia presentada por sus adversarios, no realizan esfuerzos para reunir su propio cuerpo de evidencias.

Habiendo hablado de ese tema, volvamos a los anti-vacunas. La nueva narrativa conspiratoria es que los gobiernos han confabulado con organizaciones secretas que desean controlarnos en cada aspecto de nuestras vidas, implantando chips en nuestros cuerpos usando como excusa la pandemia y las campañas de vacunación. Que desean esterilizarnos, rastrearnos y controlar nuestras mentes, incluso ocasionar terribles enfermedades en los niños, y que no hay tal cosa como este virus. De hecho, todas esas enfermedades infecciosas que encontramos en los libros son cosa del pasado, fueron erradicadas y realmente no necesitamos inmunización contra ninguna de éstas. Los profesionales sanitarios somos parte de esta confabulación, ya sea como co-autores materiales o de forma involuntaria.

Para estas afirmaciones no se proporciona evidencia alguna, sino una narrativa que no es ni hipótesis ni teoría porque no se someten al método científico que requiere se ponga a prueba. El vehículo más común es la desinformación y emplear el miedo como una herramienta para convencernos de sus afirmaciones carentes de pruebas. Este mismo modelo de los Terraplanistas y los anti-vacunas, es compartido por numerosos otros grupos que han encontrado su espacio en redes sociales: los defensores de Q-anon, los proponentes de la Tierra Hueca, etc...

En momentos de ansiedad e incertidumbre, es fácil involucrarse en esta clases de foros y se vuelve una forma de entretenimiento a su propio modo, porque para sustentar una afirmación se requiere hacer otra y otra, ninguna con prueba. Los detractores de estos movimientos, sencillamente no nos involucramos en la discusión, dejando a sus miembros reforzar sus propias ideas, creando una cámara de eco. Sin embargo, ¿qué suena más lógico? ¿un evento inusual de una infeccion altamente transmisible para la que necesitamos vacunación para retornar a nuestras respectivas vidas o una enorme, prolongada y compleja conspiración para convertirnos en esclavos?

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