En contra de las campañas de cinta rosada y celeste

Todos los años, nuestro país estalla en una fiebre publicitaria que reviste a casi todas las instituciones públicas y organizaciones privadas. La lucha contra el cáncer. En principio noble y bien intencionado, pero desacertado fuera del contexto publicitario. Todos los participantes lo hacen para permanecer vigentes ante la opinión pública. De no hacerlo, serían criticados por todos, de modo que estamos claros en la ironía de nuestra crítica. No obstante, pedimos paciencia y llegar al final de esta entrada antes de desempolvar sus tridentes y antorchas.

Un poco de historia...

El uso de las cintas no es nuevo y su forma actual, aunque se puede trazar a una iniciativa de artistas que intentaban crear conciencia sobre la pandemia del SIDA en 1991, realmente su uso en occidente es mucho más viejo. En nuestro país las campañas abarcan los colores rosado para cáncer de mama y celeste para cáncer de próstata, dos de los principales cánceres en mujeres y hombres a nivel nacional. Sin embargo, existen cánceres peores, por mucho menos populares, como de pulmón y estómago que no poseen campañas tan bien establecidas, pero que cobran incluso más vidas.

¿Prevención?

El cáncer, muy por el contrario de todo lo que han dicho y repetido campañas año tras año, no puede prevenirse, sólo detectarse temprano. Un diagnóstico tardío es casi sinónimo de muerte. ...pero, en aquella revista leímos que tal o cual medida prevenía el cáncer. ¿están equivocados?

Sí. Los estudios no se hacen en personas que sabemos van a tener cáncer, sino en grupos que comparten ciertas características biológicas comunes, como edad o género, pero que están sometidas a uno o algunos factores ambientales distintos, como un régimen dietético o de ejercicios concreto, para luego comparar por estadística qué grupo tiene menos o más cáncer.

El otro problema es que los artículos se agarran de un detalle de estudios científicos, como la presencia de una determinada molécula en un alimento, para prometer cura o prevención a sus lectores. Esto no toma enncuenta la dosis, que muchas veces puede ser tóxica, de modo que hay que leerlo como una curiosidad, no como un hecho.

Y, ¿qué proponemos?

Hace unos años, una iniciativa del despacho de la primera dama, al gastar recursos intentando una hazaña publicitaria. Todos criticamos la medida, con justa razón. No obstante, nos hacemos de la vista gorda con el gasto de diferentes actores en artículos rosados o celestes, organizando caminatas y campañas promocionales para la sensibilización ante el cáncer.

El dinero gastado bien podría ser destinado a abastecer los hospitales públicos con los insumos necesarios para propocionar los servicios necesarios todo el año, o para que los centros privados redujeran los costos facilitando acceder a dichos servicios necesarios.

El problema con esta medida es que el público panameño no toma responsabilidad por el aspecto preventivo de su salud, sino que reaccionan emocionalmente a las campañas o cuando algún familiar o amigo enferma. La gente, sencillamente, no está lista para tomar en cuenta las revisiones médicas en sus agendas, ni siquiera para sus cumpleaños.

Otro punto en contra es que la publicidad para la sensibilización ante el cáncer de mama y próstata representan una forma de promoción de la que se benefician todas las partes involucradas... excepto los pacientes.

Algunas palabras finales...

Muchas organizaciones y personas desean participar ayudando a pacientes con cáncer, partiendo de un genuino interés. Sin embargo, la propia comunidad y gobiernos locales no están organizados de forma tal que se facilite la cooperación. Todos los años, estudiantes de preparatoria cumplen con un efímero servicio social que tiene la misma función que la campaña que hemos decidido criticar en esta entrada. La intervención de los chicos no cambia en nada la situación de las personas en vunerabilidad social, y cumplen con las horas requeridas sólo como un requerimiento para obtener un diploma.

Las oficinas públicas y empresa privada tampoco tienen un interés organizado para ayudar a éstos pacientes con cáncer o facilitar campañas de salud preventiva todo el año, de modo que no nos sentimos optimistas en que la dinámica social cambie en el futuro cercano en beneficio de pacientes de toda la República.

Quizás lo único que haga falta, sea tu interés, querido lector.

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¿El fin de las batas blancas?

tie-dyed_lab_coatHay ciertas cosas en salud que son sinónimas de los ideales que representan, para todos en la comunidad, ser profesionales de la salud. Manos suaves y cálidas, personas respetuosas y empáticas, el dichoso olor a alcohol que algunos hospitales aún conservan... y las batas blancas. ¿Pero cuál es el origen de las batas blancas? ¿Son una vestimenta vigente o son de aquellas cosas que están cambiando? ¿Son realmente necesarias?

Las batas blancas son vestimentas que se colocan por encima de la ropa de calle y que deben cubrirla hasta la rodilla. Se emplean como barreras que protegen a los pacientes de los gérmenes de sus médicos, y a los médicos de los gérmenes de sus pacientes. Sus orígenes se remontan a más de un siglo, cuando en el siglo XIX, se enfatizó su uso para diferenciar al personal entrenado de aquellos basados en la charlatanería y misticismo. Fue un símbolo de transición de una medicina anecdótica a una moderna, científica, por lo que se adoptó la bata blanca empleada ya en laboratorios.

Pero la bata blanca no siempre fue blanca. Al principio fueron crema, y no siempre tuvieron las mangas largas, porque en fotos de 1889 en el Hospital General de Massachusetts, la norma para los cirujanos eran las batas de mangas cortas.

A mediados de la década de 1920, los estudiantes de anatomía comenzaron a usar batas negras, como símbolo de respeto a los muertos que estaban disecando. El uso de batas negras ha caído en desuso en la mayoría de los lugares, pero hoy se han popularizado batas azul oscuro.

Sin importar el color, hay dos condiciones básicas que deben cumplir las batas. La primera es que sean de un color que permitan ver cualquier contaminación. No pueden ser de matices rojos, si se está manipulando sangre o derivados, como bien lo resalta el personaje de Deadpool en este clip que encontramos en Youtube.

El otro criterio que deben cumplir es que deben estar hechas con telas que toleren descontaminación mediante lavado con agua caliente. Suelen ser de una mezcla de algodón y polyester, así como el llamado “drill”.

Pero la bata blanca también tiene un lado oscuro. Hay varios estudios de psicología experimental en el que los sujetos de prueba son capaces de ocasionar sufrimiento y la muerte a otro ser humano siempre que alguien que perciban como una figura de autoridad, como un médico o científico con bata blanca, les diga que es lo correcto.

También está la hipertensión de bata blanca, que es un fenómeno de ansiedad con elevación de la presión arterial, siempre que alguien vestido de blanco les mida la presión arterial.460672962_1280x720

Además, se han detectado diferencias culturales en que la comunidad percibe de forma negativa la vestimenta blanca del personal sanitario y es éste símbolo el responsable de alejar al público de los centros de atención sanitaria. No obstante, en general el público alrededor del mundo prefiere ser atención por profesionales de salud vestidos de blanco, a pesar de la transición que se ha dado hacia la ropa de corte quirúrgico, o scrubs.

Y en tiempos más recientes existe creciente preocupación sobre la capacidad de las batas blancas de transportar gérmenes de la comunidad hacia los hospitales y viceversa, por lo que muchos abogan por una de tres soluciones:

La primera sería utilizar ropa desechable, para eliminar de la ecuación la contaminación cruzada, y la infección del personal sanitario que se vé forzado a tener que lavar su ropa contaminada junto con el resto de la ropa de su familia en el hogar.

La segunda, es contratar un servicio de arrendamiento de ropa, que se encarguen de reemplazar y lavar toda la ropa hospitalaria, de modo que también se elimina de la ecuación el tema de la contaminación cruada.

La tercera es una que ya existe en muchos hospitales, y es el uso de vestidores donde el personal sanitario deje su ropa de calle y use ropa proporcionada por el hospital, evitando también el tema de la contaminación cruzada.

¿Y cuáles son estos gérmenes de la contaminación cruzada?

Los más comunes son bacterias, como los estafilococos y estreptococos encontrados en la piel de todas las personas sanas y enfermas. Éstos pueden persistir en el tejido de las batas si no se lavan apropiadamente.

Otros gérmenes que pueden contaminar las batas son el Clostridium difficile, la Klebsiella pneumoniae carbapenemasa y el Mycobacterium tuberculosis, todos responsables de infecciones serias no sólo en pacientes, sino también en el personal sanitario.

¿Cuál es la bata ideal?

Ya cubrimos el color, el material y la longitud. La bata debe poder cerrarse en su parte anterior, ya sea con zippers, botones de ojal o botones a presión. De éstos tres, los botones a presión son óptimos porque se pueden abrir con facilidad en caso de una emergencia, como fuego o derrame químico. La bata, usada correctamente, debe estar cerrada, a modo de un abrigo, no una capa.

Lo otro son los bolsillos. Muchas batas tienen aperturas que permiten sacar cosas de los bolsillos del pantalón. La bata ideal no tiene estas aperturas, sino que tiene bolsillos cosidos a sus costados, para cubrir toda la ropa bajo la bata.

En tercer lugar están las mangas. Son preferibles las mangas largas, para protección de los brazos y antebrazos. Nunca deben usarse remangadas y de ser posible, deben tener elásticos en los extremos de las mangas para prevenir se corran al estirar los miembros superiores.

Nuestra recomendación particular, si deben usar batas, es que las transporten y laven separado al resto de la ropa de casa. Por ser blanca, forzosamente tendrá que lavarse aparte del resto de la ropa de color, lo que permite usar agua caliente, usar detergentes fuertes o incluso usar hipoclorito de sodio en una solución al 10% para desinfectarla.

Nunca usen la misma bata dos días seguidos. Opten por tener por lo menos tres, porque usarán una, mientras otra se lava y la última se plancha.

Escojan las batas por protección, no moda, y sepan que pueden ser calientes e incómodas pero que fueron diseñadas para su protección y la de sus seres queridos.

Unas últimas palabras...

Las batas blancas, a la fecha, constituyen no sólo una herramienta, sino un símbolo, y como tales puede ser usado bien o mal. Todas las culturas y sub-culturas que conforman nuestra sociedad tiene sus respectivos ritos de paso. En salud es asumir la vestimenta simbólica de nuestras respectivas profesiones. Es “vestirse de blanco”. Lo cierto es que sigue siendo un símbolo de responsabilidad, vocación y respeto, al menos en nuestro país, y lo seguirá siendo siempre que sea percibido de forma positiva.

Nuestro mensaje a todo el personal sanitario es que traten éstos símbolos que heredamos de profesionales antes que nosotros con el mismo respeto que le confieren a cosas mundanas que tratan como sagradas.

Los invitamos a leer más de este tema recurrente en este blog en las siguientes entradas:

  1. Médicos por un día o galenos todo el año.

  2. Preparados para lo peor.

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Empresas integradas a la comunidad

Si son lectores de nuestras entradas, reconocerán el tema recurrente de “empresas integradas a la comunidad”. No es una declaración en contra de cadenas nacionales o internacionales, sino una conclusión a la que hemos llegado luego de algunos años de observación. ¿Por qué?, se preguntarán ustedes, ¿no es mejor algo estandarizado, grande, con experiencia en otras comunidades? No negamos que la experiencia sea buena, o que no debe existir algún grado de estandarización y uniformidad en los procesos. El problema es el compromiso y responsabilidad con la comunidad, no sólo la conformidad de sus clientes. Enfocaremos la discusión desde el punto de vista social y económico.

Hace algún tiempo, circuló en redes sociales una nota de voz de un directivo en una compañía de seguros que explicaba por qué era mejor enviar las biopsias a un país vecino para procesamiento y diagnóstico por ser más rápido y barato. Esto incomodó a muchos laboratorios de patología en el país y la compañía luego tuvo que emitir una disculpa escrita para contener el daño. Nosotros como empresa, desde esa fecha no trabajamos con esa compañía aseguradora.

Los problemas de ante dinámica, la de enviar fuera del país los especímenes de patología, son evidentes y los hemos agrupado en varios puntos:

1) Cadena de custodia. Desde el momento que a un paciente le extraen una muestra de tejido o células, existe una cadena de responsabilidades legales (y morales) entre los involucrados: el personal del salón de operaciones, la mensajería que lleva las muestras de ahí al laboratorio de patología, y el propio laboratorio de patología.

1.a) La movilización de estas muestras fuera de la comunidad supone un riesgo que puedan estropearse o perderse del punto A al punto B al punto C.

1.b) Si se mantienen los procesos siempre funcionando, se incrementarán los costos de producción porque cada espécimen sería una encomienda individual, o se tendría que acaparar un segmento amplio del mercado para lograr suficiente volumen de envíos de muestras como para minimizar gastos, creando en el proceso un monopolio. Por el contrario, si lo que se desea es lograr en envío de un lote económico, entonces se sacrifica el tiempo de respuesta en casos sensibles como ciertos tipos de cáncer, lo que perjudica al paciente.

1.c) Al externalizar los servicios a otra comunidad, nacional o extranjera, se matan ciertas carteras como las interconsultas transoperatorias, porque ningún laboratorio va a operar sólo a la espera que envíen un caso de interconsulta eventual, entorpeciendo la capacidad de los cirujanos de cambiar de conducta en el mismo tiempo quirúrgico.

2) Movilización de divisas. El movimiento del dinero es importante si se quiere ver el panorama a largo plazo.

2.a) Una empresa que no está integrada a su comunidad siempre extraerá divisas de la comunidad, empobreciéndola.

2.b) Una empresa que está integrada a su comunidad, aunque tenga que traer insumos del exterior, logrará atraer y mantener las divisas en la propia comunidad mediante inversión, planilla, donaciones, mejoras y arreglos a las instalaciones y pago de impuestos, entre muchos otros renglones.

2.c) La “integración” requiere algo más que sólo lucrar en la comunidad o crear empleos, porque participará en proyectos que ayuden al desarrollo de la comunidad, como docencia, investigación, desarrollo de nuevos productos y servicios, colaboración con otras entidades comunitarias como en educación u obras sociales.

3) Ajuste a la medida. Cada comunidad tiene su combinación particular de características. Puede compartir alguna características con otras comunidades, pero nunca todas de la misma forma o magnitud.

3.a) Una empresa grande que tiene que satisfacer a muchas comunidades, por lógica tendrá que establecer una política de “talla única para todos”, dejando insatisfechos algunos aspectos del servicio en la mayoría de las comunidades.

3.b) Las medianas y pequeñas empresas, y las microempresas, tienen menos procesos que estandarizar o uniformar, permitiendo experimentar formas de proporcionar nuevos y mejores servicios adaptadas a las características de su comunidad.

4) Responsabilidad legal (y moral). Una empresa integrada a su comunidad no puede evadir su responsabilidad porque para continuar operando debe responder ante fallas en su servicio. Una empresa ajena a la comunidad siempre puede contener el daño, cerrando operaciones y mudandose a otra comunidad.

5) Uniformidad y conformidad. Los pilares de las empresas de comida rápida han sido proporcionar un servicio uniforme en todas sus sucursales, aspirando a la conformidad de sus clientes. Esto a infectado al resto de los sectores económicos, creando una atención distante y despersonalizada, que impone sus estándares sobre el consumidor.

Entonces, ¿nada de estandarización?

Hoy en día se ha implementado como control de calidad la mera estandarización de procesos, que funciona bien para manufacturar partes pero que no siempre se puede adaptar a las comunidades. En salud, existen aristas a la atención que no son meros parámetros fisiológicos, como conceptos culturales o el leguaje, que no pueden ser universales en una empresa que pretende cubrir diferentes regiones geográficas.

Por esto, no es que aboguemos en contra de un programa de control de calidad interno, sino en creer que la mera estandarización es el control de calidad. Uno puede estandarizar ciertos aspectos de la atención, no todos. Tampoco se puede imponer un estándar que funciona en una comunidad, en otra comunidad donde pudiera ser perjudicial, y mucho menos intentar incrementar márgenes de ganancia del mismo modo en diferentes regiones.

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Trans en Chiriquí

Hace algunos años publicamos una entrada que intentaba medir el número de trabajadoras sexuales informales o clandestinas en el país, empleando diferentes páginas de anuncios clasificados. El propósito de dicha entrada era explorar el papel que juegan las trabajadoras sexuales como vectores de agentes infecciosos, no sólo de infecciones de transmisión sexual (ITS's) como, por ejemplo, el VIH, sino de otras como la influenza. Encontramos cifras considerables en cuanto a la proporción de anuncios que ofrecían servicios sexuales en relación con el total de anuncios en determinadas páginas. La realidad es que existe, ya sea legal o clandestino, y que hay un número importante de trabajadoras que son mujeres trans.

Antes de continuar, deseamos aclarar dos puntos como empresa sanitaria. El primero, que la salud es un derecho humano y que el personal sanitario, por ética, no puede rehusarse a brindar la atención médica sólo por la condición trans, así como tampoco puede negarle la atención sanitaria a una trabajadora sexual. Existen aristas que hay que cubrir, claro está, como las enfermedades de notificación obligatoria y la investigación de las parejas sexuales en el caso de las ITS's, por ejemplo.

El segundo es que hay minorías vulnerables, como las comunidades indígenas, por mencionar un ejemplo, que requieren entender su realidad antes de poder iniciar políticas sanitarias o ajustar una cartera de servicios. Es por estos motivos que decidimos tentar la suerte y contactar algunas que viven en la comunidad. Sólo una tuvo la cortesía de concedernos una entrevista. Emplearemos “Hilary”, que no es su verdadero nombre, a fin de referirnos a ella y omitimos un detalle en la entrevista para proteger su identidad.

MDofChiriquí: ¿Cómo fue que decidiste dar el paso a trans?

Hilary: “Cuando tenía como diez u once años, yo veía mucho lo que era concursos de belleza de mujeres. Miss Universo, Señorita Panamá. Me llamaba mucho la atención ver esas mujeres así con esos cabellos bonitos, el cuerpo bonito. Me llamaba mucho la atención eso. Yo quería ser como ellas.

Para ese entonces, a mi me gustaban también las mujeres y los hombres, pero siento que llegué a dar el paso a trans porque nunca estuve con una mujer. Teniendo novia mujer, nunca estuve con ella, sino que mi primera vez estuve con un hombre y entonces ahí me incliné al gusto por los hombres. Tampoco quería ser gay, pero me llamaban más la atención las cosas de mujeres. Ropa de mujer, tacones, peinarme y esas cosas. Jugaba con muñecas con mi hermanas, porque crecí con mujeres, con mis hermanas y primas. No sé. Siempre me gustó ser mujer.”

MDofChiriquí: ¿Qué es lo más difícil de ser trans?

Hilary: “Bueno, para mi fue... contarselo a mi papá, porque como se conoce los *****, su caracter es machista en su gran mayoría. Para mi era difícil decirle que quería ser mujer y él quería que fuera hombre. Recuerdo que él siempre me quería llevar a juegos de beisbol, y que jugara cosas de hombres, no de niñas. A mi no me gustaba, nunca me gustó. Para mí, eso fue difícil: contarselo a él.”

MDofChiriqui: ¿Cuál ha sido tu peor experiencia como trans?

Hilary: “Fue una vez que salí a la calle con unas amigas, y entonces me subí en un carro con dos tipos dizque a dar una vuelta, pero al final resultó fue que me iban a violar, pero como no me deje violar me pegaron, me halaron por el pelo. Gracias a Dios, no me pasó algo más grave.”

MdofChiriquí: ¿Y que ha sido lo mejor que te ha pasado?

Hilary: “Que mi familia, mi mamá y mis hermanas me han aceptado tal cual como soy, me tratan como una mujer, y eso me gusta. Es lo mejor.”

MDofChiriquí: ¿Sientes mucha discriminación?

Hilary: “No. La verdad no.”

MDofChiriquí: ¿En la calle?

Hilary: “Por parte de las mujeres. De los hombres no. Sinceramente, aunque no lo crean. Los hombres, cuando salgo a la calle, me enamoran. Me dicen que estoy bonita. Las mujeres siempre se me quedan viendo, comienzan a criticarme, pero por parte de los hombres nunca he recibido discriminación. No.”

MdofChiriqui: ¿Cómo esperas que cambie Panamá para aceptar las personas trans en el futuro?

Hilary: “Bueno... esperaría que más adelante las personas tengan la mente más abierta. Que esto ya no sea un tabú, que la sociedad lo acepte. Pero viendolo bien, Panamá no es un problema tan de mentes tan cerradas como en otros países. Por lo menos Brazil y Venezuela, son páises bien homofóbicos y transfóbicos donde matan a las trans. Aquí en Panamá poco se ven esas cosas. Pienso que en Panamá no hay ese problema, pero que en un futuro las personas sean más de mente abierta que ahora.”

MDofChiriqui: ¿No sé si tienes algo que añadir?

Hilary: “Pues que aquí en Panamá, las chicas trans sean aceptadas bien en la sociedad porque la gran mayoría de las veces, las trans el único trabajo que la sociedad nos permite es el de servicios sexual o salon de belleza. Quisiera que en un futuro nos de la oportunidad de trabajar en otros ambientes laborales. ¿Quién sabe? De secretaria... algo mejor. No solamente de prostituta, de ser estilista.”

Antes de terminar, algunos datos relevantes a nuestra entrada:

  • Una mujer transexual, es aquella persona asignada como masculino al momento del nacimiento pero que, a través de terapia hormonal o cirugía de reasignación de género, cambian su identidad de género a femenino. Esto es independiente de su orientación sexual, ya que una mujer transexual puede ser heterosexual, homosexual, bisexual o asexual.
  • Al igual que la homosexualidad, la Organización Mundial de la Salud ha removido el “desorden de identidad de género” de su manual diagnóstico de clasificación internacional de enfermedades para eliminar la justificación gubernamental para la discriminación en base a este diagnóstico.
  • Las mujeres transexuales tienen 80 veces mayor riesgo de contraer VIH que otros adultos en edad reproductiva, en parte por el poco acceso a servicios de atención sanitaria debido a violencia, barreras legales y discriminación para la educación, empleo y protección social, lo que conduce a marginación, desempleo, inseguridad habitacional y pobreza.
  • Cuando se trata de trabajadoras sexuales, se agrava la situación de violencia por parte de la policía, clientes y sus propias parejas. Muchas sufren rechazo por parte de familiares y la comunidad, conduciendo a la violación de sus derechos humanos a la educación y atención sanitaria.
  • Para mujeres transexuales negras en los Estados Unidos de América, la expectativa de vida es de sólo 35 años, en comparación con el resto de las mujeres que tienen una expectativa de vida de 78 años.

Esperamos que la entrada haya sido educativa para ustedes. Quisimos hacer una entrevista sencilla, amigable, para conocer un poco el panorama desde la perspectiva de una mujer transexual.

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De clientes y créditos

Como toda pequeña empresa, nos vemos contrariados a diario por diferentes situaciones que, estamos seguros, son problemas académicos de alguna cátedra en una universidad en este preciso momento. Tener que resolverlas de la forma más apropiada, es decir, pensando a largo plazo, de formas amigables y rentables para todas las partes involucradas digno de una maestría de negocios.

Al igual que todos, hacemos uso del crédito para mantener funcionando las operaciones de nuestro laboratorio sin tener que descapitalizarnos en un momento determinado, pero al mismo tiempo debemos ofrecer crédito a algunos clientes para darles tiempo a recuperar lo invertido en sus propias atenciones sanitarias, reduciendo nuestro propio flujo de caja.

En ocasiones, nos hemos visto en la obligación de pagar los créditos solicitados a nuestros proveedores, aún cuando nuestros clientes no han cancelado los créditos que hemos otorgado. Esto nos ha llevado a preguntarnos: ¿Es mejor un cliente frecuente que no paga a tiempo sus créditos o un cliente eventual que paga al contado?

Para nuestra discusión entendemos que un cliente es algún paciente, médico, clínica u organización que nos remite casos de citologías o biopsias para su procesamiento. En cuanto a la distinción entre frecuente y eventual, asumiremos que “frecuente” es un cliente que todas las semanas nos remite casos, mientras que uno “eventual” es un cliente que no remite suficientes casos como para planificar esos ingresos en las operaciones cotidianas de la empresa. Finalmente, definiremos crédito como el pago postergado a 30 días o más, luego de la fecha de proporcionado el servicio, y contado como el pago inmediato a la fecha del servicio.

Con fines de discusión llevemos esto a dos extremos: A) Un cliente frecuente quien siempre se retrasa en sus pagos de servicios proporcionados a crédito y B) Un cliente ocasional que paga al momento de remitir su caso.

En el primer escenario resalta un problema de flujo de caja, porque se incurre en tener que solventar con líneas de crédito o el propio capital de reserva los gastos que hay que cubrir para mantener las operaciones de la empresa debido al impago, creando una descapitalización temporal.

Tiene por ventajas mantenerse competitivo ante otras empresas que no ofrezcan crédito, incrementando así la facturación de servicios vendidos y logrando clientes leales quienes prefieran nuestra empresa ante otras.

En el segundo escenario resalta un problema de volumen de trabajo, porque es un cliente que no representa un ingreso constante o suficiente como para solventar las operaciones de la empresa debido a su poca frecuencia de consumo.

Tiene por ventajas que el servicio facturado es cobrado en el momento, por lo que no se experimenta el riesgo de descapitalización.

En ambos escenarios, se pone en riesgo el inventario, dado que para poder brindar el servicio se ha tenido que invertir en insumos que pueden caducar si no se usan dentro de la fecha de vencimiento.

Ante estos escenarios, hemos formulado algunas soluciones para minimizar el riesgo, como:

  1. Cobrar menos por un servicio pagado al contado, que uno proporcionado a crédito.
  2. Ofrecer un plazo de crédito a 30 días o menos para limitar tiempo de exposición a riesgo.
  3. Aplicar un porcentaje adicional por impago pasado el plazo de crédito para desincentivar el impago.
  4. Suspender el servicio a clientes morosos pasada una fecha de extensión de crédito.
  5. Cobro mediante vías legales antes que los créditos caigan en cuentas malas, sumando cargos por manejo legal a la cuenta.

En nuestra experiencia, es mejor mantener los créditos entre un 30 y 50% de los servicios facturados, sólo a clientes leales con quien hemos establecido una relación de confianza. El resto de los servicios facturados, entre 50 y 70%, deben representar ventas al contado para no caer insolvencia y recurrir a líneas de crédito o usar los ahorros.

También es importante mantener buenas relaciones con los clientes, particularmente en comunidades pequeñas, y evitar los juicios sobre las naturalezas de los demás, como tacharlos de vagos o mentirosos, y mantener la discusión en base a los números y posibles formas de amortizar las deudas. No hay nada peor que tener que incurrir en deudas legales, que representan un gasto adicional, teniendo una cuenta por cobrar.

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